Vibraciones muy saludables

Desde hace millones de años el hombre se ha adaptado a las circunstancias terrestres. El clima, el aire, el agua y una distancia óptima entre la Tierra y el sol hacen posible nuestra vida. Todo esto se puede observar cada día. Pero otras cosas, aunque que no se vean, tienen la misma importancia. Es el caso de las vibraciones irregulares, producidas por la rotación de la Tierra, además de otras vibraciones de diferentes frecuencias que rodean la Tierra.

Y nuestro cuerpo tiene la capacidad de absorber estímulos en forma de luz o de vibraciones. Si estos estímulos están dirigidos hacia el mismo propósito, pueden aumentar nuestra producción de energía celular (ATP). Por tanto, se trata de una forma natural de obtención de energía.

Otro efecto de las vibraciones mecánicas es el mecanismo biofísico conocido como “Gate Control”. Las vibraciones se convierten en micro-corrientes eléctricas que generan estímulos de bienestar en nuestro cuerpo, los cuales pueden “solapar” o sustituir a los estímulos de otros receptores de dolor.

Además, las frecuencias bajas producidas en las vibraciones pueden relajarnos física y mentalmente. Y finalmente, los rayos infrarrojos penetran profundamente en la piel y generan sensación de bienestar, así como la disminución de tensiones y contracturas musculares, gracias al aumento del riego sanguíneo y a la estimulación del sistema linfático.

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 Vibraciones aleatorias para que el cuerpo no se “acostumbre”

Cuando nuestro cuerpo recibe un estímulo de forma continuada, podemos decir que acaba “acostumbrándose” hasta dejar de responder, de reaccionar al mismo. Es por ello que las vibraciones generadas por el sistema de Andulación son emitidas variando su frecuencia (Hercios) dentro de unos intervalos, de manera que el cuerpo nunca asimile una emisión de vibración concreta y siempre responda al estímulo. Estas vibraciones de frecuencia aleatoria se denominan Sinusoidales.

De forma similar, el sistema de Andulación nunca emite las vibraciones desde el mismo foco, variando las zonas de emisión para que el cuerpo no pueda habituarse ni predecir dónde va a empezar el impulso vibratorio, manteniéndolo siempre alerta y, por lo tanto, sensible al estímulo. Estas otras vibraciones “impredecibles” se llaman vibraciones Estocásticas o de Resonancia Estocástica.

 

 Si sufres dolor, haz el test para saber si la Andulación puede ayudarte en tu caso:

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