Tengo fibromialgia, sí, ¿y qué?

Ni soy culpable de estar enferma ni tan siquiera me siento así. No voy a negar que al principio me costó bastante aceptarlo, también reconozco que durante algunas semanas o incluso meses caí en la autocompasión. Pero ese tiempo ha quedado atrás y hoy en día soy plenamente consciente de lo que me ocurre, conozco mis limitaciones, pero aún mejor mis capacidades. Por cierto, tengo fibromialgia, sí, ¿y qué?

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Aceptar que tengo fibromialgia

Como os estaba contando la enfermedad no fue fácil de aceptar, aunque llevaba un tiempo sabiendo que me pasaba algo, los dolores y el cansancio no eran normales, no pensé que el diagnóstico fuera a cambiarme la vida tal y como lo hizo.

Es un jarro de agua fría que te digan que estás enfermo, pero se torna halado cuando te deciden que es de forma crónica y que de momento no existe cura para ella.

Pase por todas las fases del duelo, negación, negociación, depresión, ira y aceptación. Si porque ahora ya he aceptado que la fibromialgia es parte de mi vida, pero ojo, no es toda mi vida.





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Tengo fibromialgia

Al principio tuve la tentación no solo de caer en la autocompasión, sino de dejar que los demás también me compadecieran y que así la pena les llevara a hacer todo por mí.

Afortunadamente tenía a mi alrededor personas sensatas que se dieron cuenta de que cuanto menos hiciera, menos podría hacer. Esto les llevó a prestarme la ayuda que necesito, pero solo eso, si yo puedo hacer algo tengo que hacerlo.

Tengo fibromialgia pero trabajo

La verdad es que son muchas las que puedo hacer, es cierto que ni tantas como antes ni sobre todo al mismo ritmo, pero soy totalmente autosuficiente y lo que me da más satisfacción sigo trabajando. Es cierto que he tengo la suerte de hacerlo en una oficina, pero hay días que hasta me cuesta escribir con el ordenador.

Pero he tenido la fortuna de contar con jefes que son bastante comprensivos, primero porque me concedieron reducir mi jornada y segundo porque en mis días malos me encargar tareas muy livianas. Ojalá todo el mundo pudiera tener un entorno tan favorable.

Muchos días me levantó muy cansada y sin ganas de hacer nada, pero no me dejo vencer, termino saliendo de la cama y aunque voy más despacio consigo llegar a tiempo al trabajo y lo hago con una sonrisa.

No voy a negar que hay veces que falto a mi puesto, pocas, pero una vez más agradezco la comprensión que encuentro a mi alrededor.

Tengo fibromialgia pero soy feliz

¿Cómo es mi vida? Tan feliz como lo pueda ser la de cualquier otra persona, la fibromialgia no me condiciona en ese aspecto. Tengo pareja, amigos, familia, una casa y un trabajo, además cuando llega el verano me voy a la playa.

Cuando estoy con la gente que quiero, intento mi enfermedad no sea el único tema de conversación; de hecho, es un tema que trato de evitar. No solo porque no quiero que sea la parte más importante de mi vida, sino que además generalmente las personas que solo cuentan penas y problemas no suelen ser las más populares. Hay que saber encontrar el momento en que explicar tu condición.

Así que como ves tengo fibromialgia, pero no he dejado en ningún momento ni que se convierta en el centro de mi vida ni que me quite ni un ápice de felicidad. Haz lo mismo.

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