Sí, yo también me he apuntadoal gimnasio.

Pues sí, también los hombres y las mujeres con fibromialgia nos hacemos buenos propósitos de nuevo año y sí, algunas veces también los cumplimos. Normalmente, mis deseos o propósitos suelen ser muy clásicos y normalitos, ya sabes, ver menos tele basura, volver a coger la costumbre de ir al cine de vez en cuando, renovar el armario con ropa útil y no con caprichos pasajeros, ir más a menudo a la peluquería… Pero este año me sentía valiente y ¡sí! Me apunté al gimnasio. No te he contado nada antes para ver qué tal me iba, hartita estoy de echar campanas al aire y luego llevarme un chasco, pero mira, por el momento mi experiencia con el ejercicio físico “controlado” no va nada mal.

fibromialgia

Preguntando que es gerundio

Lo primero que me preocupó cuando empecé a planear los pasos de “Misión Gimnasio” fue cómo se lo tomaría mi querida amiga FM. Como ya te he comentado alguna vez, mi fibromialgia y yo mantenernos una amistad, digamos, tensa. Hemos llegado a una especie de entente en el que yo me comprometo a no molestarla  y ella me jura y perjura que sus dolores no me despertarán de madrugada, que no se empeñará en bloquearme las piernas justo cuando tengo que salir de la bañera… En fin, ya sabes, lo típico.

Así que lo tenía muy claro: antes de pagar la matrícula del gimnasio, organizar el horario y comprarme el chándal de rigor, tenía que asegurarme muy bien de que el nuevo régimen de ejercicios no le iba a sentar como una patada a mi compañera eterna llamada fibromialgia.

¿Qué hice entonces? Aunque ya sabes que me encanta buscar información por Internet, en este caso el tema era lo suficientemente serio como para armarme de paciencia, pedir cita en el especialista y preguntar a quien de verdad sabe de estas cosas: mi médico. Ella fue quien me contó los pros y los contras de dos de los ejercicios más recomendables para las personas diagnosticadas con fibromialgia, ejercicios que no agravarán los síntomas sino todo lo contrario: me ayudarán a acondicionar mi cuerpo para que resista mejor los futuros y seguros episodios de dolor.

Ejercicios aeróbicos

Al parecer, los ejercicios aeróbicos son ideales para las personas diagnosticadas con fibromialgia por varias razones: tonifican el cuerpo, liberan esas endorfinas tan necesarias para el buen humor, refuerzan el sistema respiratorio y circulatorio, mejoran la flexibilidad… Correr o caminar en la cinta del gimnasio, hacer una “Vuelta a España” en la bici estática o un poco de aquagym en la piscina son algunos de los ejercicios que he probado en mi mes y pico de gimnasio y, por el momento, voy bien, eso sí: todavía no me he animado a practicar la “zumba”, tiempo al tiempo. 





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El famoso Pilates

Seguro que tienes una amiga, prima, hermana o cuñada que practica Pilates y que no se cansa de contarte lo maravilloso que es, ¿verdad? Pues mira, según mi especialista sí que puede ser uno de los mejores ejercicios para personas que sufrimos dolor crónico. Además de ayudarte a estirar toda la musculatura de las piernas, los brazos, el cuello y la espalda, los ejercicios de Pilates fortalecen los músculos del abdomen y de la zona baja de la espalda, dos de las zonas en las que, como sabes, hay sobrepoblación de puntos gatillo. Yo he probado tanto el Pilates Suelo como el Pilates Máquina y aunque este último es bastante más caro, a mí me va mucho mejor.

¿Qué te parece? ¿Te animas a probar tú también alguno de estos ejercicios recomendados para personas con fibromialgia? 

María Valdés
 
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