Saber más sobre… la alimentación sostenible

Diseño sostenible, mobiliario urbano sostenible, energía sostenible… en los últimos tiempos la preocupación por la salud del planeta y, también, por la salud de los seres humanos, los animales y las plantas que lo poblamos ha colocado en primer plano el concepto de sostenibilidad, una cualidad que pretende cubrir una serie de necesidades básicas en el presente, pero sin hacer daño a las generaciones que están por venir. Hoy, en el blog de las personas con dolor, vamos a hablar de la sostenibilidad desde un punto de vista que nos afecta a todos: el de la alimentación sostenible.


El concepto de alimentación sostenible

Si buscas en el diccionario el término sostenible, verás una definición parecida a esta: “que se puede mantener durante mucho tiempo sin alterar o causar daños graves al ecosistema”.

Desde este punto de vista, entenderemos el de concepto alimentación sostenible como aquella forma de alimentación, aquella dieta que cubrirá nuestras necesidades, pero que no dañará al planeta y no agotará esos indispensables recursos naturales que son el agua, la tierra, los bosques, etc.

En las últimas décadas la industria de la alimentación ha cambiado radicalmente, se ha diversificado y masificado hasta tal punto que ha conseguido degradar la calidad de los alimentos que consumimos diariamente.  Granjas sobresaturadas de animales apilados, utilización de anabolizantes y hormonas de crecimiento, agotamiento de los recursos pesqueros, sobreexplotación de tierras de cultivo… todos conocemos el impacto medioambiental que ha ejercido la poderosa industria alimenticia en cada rincón del mundo, pero ¿podemos hacer algo al respecto?

Las reglas de la alimentación sostenible

Los alimentos que formen parte de una dieta, de una alimentación sostenible deben cumplir una serie de requisitos indispensables:

  • Deben ser productos de calidad. La calidad es la primera regla de una alimentación sostenible, pero no solo la calidad de la materia prima (eso ya se da por sentado), sino la ausencia de esos cientos de potenciadores de sabor, de aroma o de textura que enmascaran el sabor de los malos productos y engañan al consumidor.
  • Deben ser alimentos que respeten el medio ambiente. ¿Recuerdas aquella época en que la sandía se comía en verano y la naranja en invierno? Consumir productos de temporada no solo hará que disfrutemos plenamente de su sabor, su aroma, su textura y sus propiedades nutricionales; también contribuirá a cuidar y mantener saludable nuestro ecosistema.
  • Deben ser productos saludables, libres de hormonas, fármacos, antibióticos o pesticidas. Una alimentación sostenible debe ser sinónimo de una alimentación que no nos enferme y que no nos aporte calorías innecesarias; una alimentación que, en definitiva, vele por nuestra salud.





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Nutrición y alimentación sostenible

Disfrutar de una alimentación sostenible no está reñido con la nutrición sino todo lo contrario. Consumir alimentos de calidad, libres de aditivos, conservantes o fármacos incidirá a corto, medio y largo plazo en nuestra salud física y emocional. Veamos algunos consejos nutricionales relacionados con la alimentación sostenible:

  • La base de nuestra pirámide nutricional estará compuesta por patatas, pasta, arroz, harina, legumbres… En la medida de lo posible consumiremos estos productos sin procesar (integrales) y utilizando medios de preparación lo más saludables posibles: hervidos, al vapor, a la brasa…
  • Debemos incluir en nuestra dieta fruta y verdura fresca, preferiblemente productos de temporada, ecológicos y en su estado original (hervidos, al natural…).
  • No tenemos que olvidarnos de nuestro oro líquido, el maravilloso aceite de oliva y sí dejar para el consumo esporádico otras grasas como la mantequilla, la margarina, etc.
  • La mayor parte de la carne que tomemos debería ser blanca (pollo, pavo, conejo, etc.). En cuanto al pescado: si es azul, mejor.

En resumen: la alimentación sostenible no solo es recomendable para mantenernos activos, saludables y en plena forma; también es vital para la salud del planeta en el que vivimos, la madre Tierra.

 

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