Relajante muscular sí, pero con precaución.

Una torcedura de tobillo, una contractura, un esguince, una tendinitis, una ciática o una lumbalgia son sólo algunas de las muchas lesiones y afecciones para las que el médico nos receta el típico relajante muscular.  Los relajantes musculares, con y sin receta, son algunos de los fármacos más vendidos y consumidos por personas de todas las edades ya que tratan eficazmente el dolor y la inflamación de nuestros músculos. Pero un relajante muscular es un medicamento con unos efectos secundarios que tenemos que conocer y valorar antes de decidirnos a tomarlo.  

 Relajante muscular

¿Cómo funciona un relajante muscular?

El objetivo fundamental de un relajante muscular es eliminar una contractura persistente en uno o varios músculos. Las contracturas musculares surgen por una o varias causas, muchas de ellas tan comunes como adoptar una mala postura al dormir o trabajar, pisar mal mientras caminamos por la calle, coger pesos sin doblar las rodillas o mantener la misma postura durante horas y horas.

A pesar de lo que mucha gente pueda creer, el relajante muscular no actúa directamente sobre el músculo contraído que está enviando señales de dolor a nuestro cerebro, sino sobre el mismo cerebro o sobre la médula espinal. Esa es la causa principal de que su uso no controlado pueda derivar en una dependencia a este tipo de medicamentos.





dolor de espalda





Principales efectos secundarios de los relajantes musculares

Es importante que recuerdes lo que comentábamos al principio de nuestro artículo: no debemos tomar estos medicamentos a la ligera porque todo relajante muscular tiene efectos secundarios.

Todos tenemos tendencia a automedicarnos y, además, la tentación de adquirir un relajante muscular que nos quite el dolor sin tener que ir al médico es muy fuerte, lo sabemos; pero echa un vistazo a estos dos efectos secundarios de ese relajante muscular que vas a tomar sin receta y después, decide:

  • Pueden afectar a las funciones que desarrolla nuestro sistema nervioso central y, así, hacer que tengamos visión borrosa, sensación de mareo, náuseas, somnolencia, vómitos, descoordinación de brazos y piernas, pérdida de reflejos, etc.
  • Más o menos el 70% de las personas que toman relajantes musculares sufren estos efectos secundarios, especialmente somnolencia, descoordinación y pérdida de reflejos. Por eso aparece en el prospecto de cada relajante muscular esa advertencia importante que pocos respetamos: no conducir ni manejar maquinaria peligrosa mientras se toma el medicamento.  
  • Algunos relajantes musculares contienen clorzoxazona, un miorrelajante muy útil para combatir el dolor rápidamente, pero que puede afectar al buen funcionamiento de nuestro hígado y nuestro corazón.

 Otros efectos secundarios que podemos sufrir después de tomar un relajante muscular se pueden considerar “menores”, pero también tienen la importancia que merecen:

  • Sensación de sequedad en la boca.
  • Oscurecimiento de la orina.
  • Sensación de debilidad.
  • Calambres estomacales.
  • Ardor de estómago y reflujo.
  • Estreñimiento.
  • Hipo.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Diarrea.

¿Debemos dejar de tomar los relajantes musculares por culpa de estos efectos secundarios? Por supuesto que no, pero siempre y cuando nos los haya recetado el médico y después de probar otro tipo de tratamientos y productos más naturales que eliminan o minimizan el dolor sin poner en riesgo nuestra salud.

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