Para la lumbalgia, ¡remedios de toda la vida!

La lumbalgia, o dolor de lumbago como solemos llamarlo más a menudo, es tan común que muchos pensamos que tenemos que vivir con él, que unos días serán mejores y otros, ¡qué le vamos a hacer!, un poco peores.

Fibromialgia, remedios de toda la vida

Quizás lleves tiempo cargando con ese dolor tan punzante en la parte baja de la espalda o puede que sólo te dé algunas veces, cuando cargas con demasiado peso, haces un movimiento brusco, pasas varias horas seguidas de pie o te sientas en una mala postura.

Alternativas a los medicamentos

Probablemente ya sabes de antemano que la visita al médico se va a saldar con la prescripción de algún medicamento, con los posibles efectos secundarios de los que va acompañado. Incluso puede ser que te manden inyecciones epidurales de corticoesteroides para reducir la inflamación. En resumen, la vía rápida y química para calmar el dolor de lumbago. Sin embargo, hay otros paliativos que pueden ser muy efectivos, y que son, indudablemente, más naturales.

Existe un buen puñado de remedios sencillos que puedes poner en práctica para aliviar ese molesto y punzante dolor que sientes en la parte baja de la espalda.

Pequeños remedios, grandes alivios

Introducir en nuestra dieta ciertos alimentos que tienen propiedades antiinflamatorias, aplicar calor y frío ayuda a reducir la inflamación y a mejorar la circulación de la sangre o realizar ciertos ejercicios especialmente pensados para tratar la lumbalgia son iniciativas muy positivas que todos podemos poner en marcha.

Te sonarán ese tipo de comentarios que critican la eficacia de los remedios de toda la vida, esas que dicen que en el siglo XXI hemos avanzado tanto que los clásicos remedios de la abuela son inocuos, vamos, que estamos perdiendo el tiempo aplicándolos. Lo curioso es que se sigan poniendo en práctica y que, casualmente, sean más recomendables que muchos medicamentos que se lanzan al mercado.

¿Por qué no aplicamos esa misma sabiduría ancestral a nuestro cuerpo? A menudo, decenas o centenares de años respaldan sus buenos resultados.

Alternar el frío y el calor

No sé si a ti también te pasa. A mí me sucede que cuando voy a tratar alguna dolencia, una lesión, una contractura, un tirón, me asalta siempre la misma duda, ¿es mejor aplicar frío o calor? Pienso que si me equivoco, el dolor va a aumentar, una posibilidad que prefiero evitar.

En el caso de la lumbalgia, lo ideal es aplicar ambos, primero frío y después calor. Los primeros días, durante unos veinte minutos y varias veces al día, puedes poner una bolsa de hielo o una bolsa de gel en frío sobre la zona de la espalda en la que sientes dolor. Para hacer tu propia bolsa de gel puedes seguir estos pasos.

El calor lo podemos aplicar tras un par de días de utilizar hielo y siempre durante breves períodos de tiempo. Mientras que el frío es bueno para reducir la inflamación, el calor consigue mejorar la circulación de la sangre de la zona afectada. La manta eléctrica de toda la vida, un saco de semillas o una lámpara radiante pueden servirte como fuente irradiadora de calor.

El ginseng

Los orientales, coreanos y chinos sobre todo, lo emplean, desde hace milenios, tanto en la cocina como en todo tipo de remedios naturales. El ginseng es una raíz con múltiples propiedades, entre las que encontramos sus facetas energizante, antioxidante y antiinflamatoria.

Podemos cocinar alguna receta con ginseng –los coreanos tienen una riquísima receta de sopa de pollo relleno con ginseng llamada samgyetang– o lo podemos tomar directamente en crudo. Tras cocer la raíz durante unos 10 minutos, la cortamos en rodajas finas y le añadimos, si queremos endulzarla, miel o jalea real. También podemos hacer una infusión o un té de ginseng o añadir a cualquier infusión unas lascas ralladas.

Aunque el ginseng es muy saludable, no debemos abusar de él ni está recomendado en casos hipertensión o durante el embarazo y la lactancia.

El jengibre y otros alimentos antiinflamatorios

De origen oriental como el ginseng, el jengibre es muy recomendable para tratar la lumbalgia, la artritis y otras condiciones inflamatorias. Lo encontramos como raíz, en aceites, en cápsulas, como extracto e incluso como condimento alimentario. Puedes hacer una infusión, empapar una gasa y aplicarla sobre la zona lumbar ya que su uso externo también ayuda a aliviar la inflamación.

Pimiento rojo, nueces o brócoli

Otros alimentos que tienen efectos antiinflamatorios y que puedes incluir en tu dieta son el pimiento rojo, las nueces, el brócoli, la piña o el té verde. Por el contrario, es conveniente que evites ciertos alimentos que empeoran las inflamaciones como los lácteos, la carne roja, el azúcar y la harina refinados.

La cola de caballo

Muchas mujeres hemos oído hablar de las propiedades de la cola de caballo, muy recomendada para suavizar los síntomas de la menopausia. Esta planta tiene, entre otras muchas, propiedades antiinflamatorias. Como en el caso del jengibre, tanto la infusión de cola de caballo como su uso externo sobre la zona afectada conseguirán aliviar la inflamación.

Aceites de romero, de canela y de lavanda

En un artículo anterior, te contábamos que los aceites esenciales son un tratamiento natural para aliviar el dolor crónico. También comentamos cómo el aceite de oliva nos sirve para paliar la inflamación y el dolor. En el caso de la lumbalgia, hay tres aceites especialmente indicados: el de romero, el de canela y el de lavanda.

El aceite esencial de lavanda, y la aromaterapia basada en esta planta, se emplea para disminuir el dolor lumbar, el estrés muscular y los dolores en las articulaciones. Lo puedes inhalar o sumergirte en él a través de un buen baño caliente con unas gotas de este aceite esencial.

Ejercicios para la lumbalgia

Hay una serie de ejercicios especialmente ideados para tratar los dolores lumbares. Te recomiendo que los realices de forma progresiva y dentro de un programa controlado. Deberían de incluir tanto el acondicionamiento aeróbico, para mejorar nuestra condición física general, como estiramientos de los músculos de la cara posterior del muslo y ejercicios de fortalecimiento de la musculatura del tronco.

Los ejercicios aeróbicos de bajo impacto, como caminar, son buenos para ayudar a que el oxígeno circule con más facilidad por las partes blandas de la espalda, aliviando el dolor. Si andar te resulta doloroso, no fuerces, quizás te convenga más probar a hacer ejercicios acuáticos o natación.

Además de estos remedios caseros, el reposo es siempre muy recomendable. De la misma manera, dormir sobre un colchón firme, evitar cargar con pesos excesivos y cuidar la postura en la que te sientas son medidas encaminadas a prevenir la lumbalgia o a aliviar el dolor de lumbago cuando ya lo estamos sufriendo.

 

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