Para aliviar la lumbalgia, tratamiento casero y natural

La lumbalgia es una dolencia muy común que tiene cierta tendencia a reaparecer cuando menos se la espera. La duración no suele exceder de las 3-6 semanas y, durante este tiempo, no es recomendable guardar reposo absoluto. Una cosa es no forzar y otra dejar que el dolor de lumbago se haga con tu rutina.

Contra la lumbalgia, tratamiento casero Aunque no es una patología grave, sí que resulta bastante molesta. Por eso, desde el blog de HHP, voy a darte algunos consejos para aliviar la lumbalgia, tratamiento casero y natural que conseguirá, sin fármacos, que te sientas mucho mejor.

Aliviar la lumbalgia, tratamiento casero

Hay diferentes fórmulas para aliviar el dolor de lumbago que te resultarán útiles. Los fármacos y analgésicos tienen como misión reducir la sensación de dolor –anestesiarte- y combatir la inflamación. Es lo mismo que podemos conseguir con unos cuantos remedios caseros y naturales.

Dado que la lumbalgia es la inflamación de la parte inferior de la espalda, los alimentos antiinflamatorios, los masajes suaves y el ejercicio moderado te ayudarán a sentirte mejor.

  • Frío y calor combinados: Para relajar los músculos y aumentar el flujo sanguíneo, aplica sobre la zona afectada frío, durante unos quince minutos, y después calor.
  • Cola de caballo. La puedes tomar como infusión o aplicarla directamente, con una toalla o paño, sobre la zona lumbar.
  • Aceite de almendras y del árbol del té para dar masajes.

Antiinflamatorios naturales

Como sabes, hay muchos alimentos que tienen propiedades antiinflamatorias, desde las raíces como el jengibre hasta las bayas, las verduras de hoja verde, las legumbres, la soja, la cúrcuma o el pescado azul, rico también en omega 3.

Además de incluir en tu dieta estos alimentos, puedes también darte masajes o friegas con algún aceite que tenga también propiedades que ayuden a aliviar la inflamación del lumbago.

El aceite esencial de menta o el de nuez moscada serán de gran ayuda. Recuerda que debes de mezclar unas pocas gotas con una base de aceite (de girasol, por ejemplo) ya que, solos, son demasiado fuertes para la piel.

Ejercicios acuáticos

Una de las posibilidades que tienes es realizar ejercicios en el agua, en una piscina. Es conveniente utilizar un flotador tipo churro, es decir, un flotador alargado y flexible que puedes doblar. Con él, puedes llevar a cabo ejercicios a caballito.

Pasas el flotador entre las piernas y te sientas sobre él, de tal manera que dibujas el perfil de un jinete. El churro asoma tanto por tu espalda como por delante. Gracias a este sostén, tus lumbares tienen menos peso que aguantar.

Montado a caballito, con la espalda recta y un tabla-flotador en las manos. La tabla la utilizarás como remo y las piernas las moverás como si estuvieras pedaleando. Este ejercicio se puede hacer hacia delante y marcha atrás.

De nuevo sentado a caballito pero con el churro sobresaliendo por ambos costados en lugar de por delante y por detrás, abre las piernas y los brazos alternativamente. Levantas los brazos o abres las piernas, los pegas al cuerpo y así sucesivamente. La serie puede ser de diez.

Como siempre te comento, si notas molestias o dolor, es mejor que no realices estos ejercicios ya que puedes empeorar.

 

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