Indignación de la comunidad médica contra los fabricantes de la Talidomida

Hace unos días, una noticia de salud copó los medios de comunicación digitales y tradicionales: la OMC – Organización Médica Colegial- y la AVITE– Asociación de Víctimas de la Talidomida- nombraban laboratorio “non grato” a la compañía farmacéutica Grünenthal GmbH, la empresa responsable de la creación y la comercialización de la polémica Talidomida.

 Talidomida

La Talidomida

En los años 50 del siglo pasado la conocida compañía farmacéutica alemana Grünenthal GmbH puso en el mercado un medicamento que, supuestamente, eliminaría de un plumazo las típicas náuseas que sufren las mujeres embarazadas durante los primeros tres meses de gestación. El fármaco, además, producía también un poderoso efecto calmante y ayudaba a las mujeres encintas a atenuar el nerviosismo, controlar el estrés y dormir de forma más placentera. Había nacido la Talidomida y sus nombres comerciales: Contergan, Varian, Imidan…

De 1957 a 1963 los medicamentos basados en Talidomida llegaron a prácticamente todos los países del mundo especialmente en Europa y África y se convirtió en uno de los fármacos más recetados y consumidos del momento. Este “maravilloso” medicamento se hizo tan popular porque, a diferencia de otros fármacos parecidos, no tenía aparentes efectos secundarios en las pacientes. De hecho, el poderoso efecto calmante y sedante de la Talidomida hizo que muchos padres primerizos lo tomaran también para minimizar ese nerviosismo lógico que les producía su próxima paternidad.

Las ventas del fármaco se dispararon y enriquecieron a la GmbH hasta que se produjo la llamada “catástrofe de la Talidomida”, hasta que miles de niños y niñas cuyos padres habían tomado el fármaco nacieron con terribles malformaciones congénitas.

Los efectos secundarios de la Talidomida

Los medicamentos con Talidomida quizá no tuvieran efectos secundarios en las mujeres, pero sí, y muy graves, en los bebés que daban a luz. Al parecer, durante la fase de gestación, los fetos contraían graves trastornos congénitos como la Tetra-amelia o la focomelia. Los bebés afectados por Tetra-amelia nacían sin piernas ni brazos, mientras que a los bebés con focomelia les faltaban varios huesos y músculos de sus extremidades superiores e inferiores.

Las terribles deformidades provocadas por la Talidomida iban desde la pérdida de uno o varios dedos de las manos o los pies al nacimiento de bebés sin brazos, manos, piernas… En fin, un drama social y humano tan terrible como te puedas imaginar.

La Talidomida en España

España no se libró de los efectos trágicos de la “catástrofe de la Talidamida”, es más, el ostracismo al que estaba sometido por el régimen político de entonces provocó que fuera uno de los últimos países en retirar este fármaco del mercado.

Hasta 1963 las madres y padres españoles siguieron consumiendo un fármaco que se había ya retirado en otros países, entre ellos el que dio la luz verde a su primera comercialización y sede de la compañía que lo creó, la empresa farmacéutica Grünenthal GmbH. ¿El resultado? Miles de bebés nacidos sin brazos, piernas, manos o pies.

Aunque nos parezca mentira a la vista de estos datos, la Talidomida sigue recetándose en algunos países bajo el auspicio de la Organización Mundial de la Salud. Las autoridades sanitarias defienden que es un fármaco sumamente eficaz para combatir ciertas enfermedades como la lepra y algunos tipos de cáncer. ¿El resultado? Siguen naciendo bebés con graves malformaciones en países como Etiopía o Brasil. 

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