Hernia inguinal CIE-10: síntomas y tratamientos

La hernia inguinal es una afección con la clasificación CIE-10. Es más común y extendida de lo que nos pueda parecer. La hernia inguinal consiste, en esencia, en la salida de una parte de las vísceras del lugar donde les corresponde estar: la cavidad abdominal. Hoy en el blog de las personas que viven con dolor vamos a conocer mejor este tipo de hernia, por qué se produce, cuáles son sus síntomas más frecuentes y, también, el único tratamiento que existe para resolver este delicado problema de salud.

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La hernia inguinal CIE-10, una afección muy frecuente

Como sabes, gran parte de las vísceras del ser humano se encuentran dentro de la llamada cavidad abdominal, una zona situada entre el final del tórax y el inicio de la zona pélvica. Esta cavidad alberga una serie de vísceras imprescindibles para el sistema digestivo y sin las que no es posible digerir y procesar los alimentos que nos mantienen con vida.  En la cavidad abdominal encontramos el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, el páncreas, la vesícula biliar, el bazo… Todos estos órganos están retenidos entre las paredes de la cavidad abdominal, paredes gruesas y resistentes que impiden que las vísceras y el peritoneo que las recubre abandonen el abdomen. Pero, ¿qué ocurre cuando se produce una abertura en esa pared? Aparece la hernia inguinal, una afección que lleva al quirófano a nada más y nada menos que a 20 millones de personas cada año.

Por qué se puede producir una hernia inguinal CIE-10

La causa principal de la hernia inguinal es una debilidad de las paredes que sujetan las vísceras en su sitio. Esa debilidad tiene, a su vez, diferentes causas como, por ejemplo:

  • Defectos congénitos.
  • Aumento brusco de la presión existente dentro de la cavidad abdominal. Este aumento de presión puede producirse cuando hacemos un esfuerzo físico extra, al levantar un peso excesivo, por toser o estornudar frecuentemente (algo que sucede en ciertas afecciones respiratorias crónicas), cuando estamos estreñidos y tenemos que hacer mucha fuerza para evacuar, etc.

Hernia inguinal directa e indirecta

Hay dos tipos de hernia inguinal: la directa y la indirecta. En la hernia inguinal directa, el contenido abdominal (intestino delgado, concretamente) pasa a través del denominado triángulo de Hesselbach, un área débil de la musculatura abdominal. Por otro lado, una hernia inguinal indirecta se produce cuando hay una protusión del contenido abdominal a través del anillo inguinal interno o profundo. Recorren el canal inguinal, en paralelo al cordón espermático, y es una hernia inguinal que puede llegar a dar síntomas en el testículo. Puede dar lugar a lo que se conoce como hernia inguinoescrotal gigante.

La hernia inguinal indirecta es la más frecuente, con un factor genético posible. También es una hernia inguinal común en niños. Pueden dar también síntomas en mujeres y en caso de que sean completas producen una hernia inguinal labial.

Síntomas principales de la hernia inguinal

La mayor parte de las veces, la persona que sufre una hernia inguinal se da cuenta de ello porque nota un bulto más o menos voluminoso en la parte inferior del abdomen, muy cerca de la pelvis o, en el caso de los hombres, en el escroto. Este bultito suele notarse menos cuando estamos tumbados y parecer más grande cuando nos ponemos de pie. Además, a veces podemos hacerlo desaparecer presionando ligeramente hacia dentro.

La mayor parte de los casos de hernia inguinal, sobretodo si es una inguinal pequeña, no hay demasiados síntomas: no producen un dolor intenso, sino una ligera molestia que se agudiza cuando hacernos movimientos bruscos como levantarnos o agacharnos, al toser, al ir al baño… Sólo en los casos más graves la hernia inguinal producirá dolor intenso, fiebre alta, etc.

Tratamiento y prevención de la hernia inguinal. Técnica quirúrgica

Hoy por hoy, el único tratamiento posible es someterse a una hernioplastia inguinal, la técnica quirúrgica más efectiva actualmente. Este tipo de operación puede desarrollarse de la forma clásica y convencional o, como sugiere la SAGES – Society of American Gastrointestinal and Endoscopic Surgeons- utilizando una técnica quirúrgica llamada laparoscopia. En la hernia inguinal, el postoperatorio puede ser agudo si el dolor es leve y desaparece al poco tiempo, o crónico si se extiende temporalmente.

Respecto a los tratamientos preventivos podríamos destacar varios que están muy relacionados con los hábitos saludables, por ejemplo:

  • Evitar el sobrepeso y la obesidad. Dos de los grandes enemigos de los trastornos musculoesqueléticos también lo son de este tipo de hernia. Evitar el exceso de kilos que presione nuestra cavidad abdominal minimizará las posibilidades de que aparezcan cavidades que permitan que las vísceras salgan de su sitio.
  • Mantener una dieta rica en fibra. La fibra ayudará a nuestro sistema digestivo a procesar los alimentos y evitar ese estreñimiento que, como hemos visto, es una de las causas principales de la hernia inguinal.
  • Hacer ejercicio físico moderado y controlado. El ejercicio físico no sólo evitará ese sobrepeso bueno para nada, también ayudará a mantener el tono muscular de la zona abdominal reforzando las paredes y evitando que se produzca una hernia inguinal.

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