Experimentando con la dieta sin gluten para mejorar los síntomas de la FM

Como ya te he contado en otros artículos, una de mis terapias personales para combatir los síntomas de mi querida fibromialgia es dedicar una tarde a la semana a mi grupo de amigas de café. Realmente no hacemos gran cosa, solo reunirnos en torno a un café, té o similar, tomar algunas pastas ricas y ponernos al día en los sustos y disgustos de las vidas propias y ajenas. En mi grupito de café se habla de todo un poco y el otro día tocó un tema que, la verdad, me parece interesante compartir hoy contigo: la dieta sin gluten para combatir el dolor de los músculos, las articulaciones… ¿Te suenan los síntomas? Sí, son extrañamente parecidos a los que sufrimos tú, yo y las miles de mujeres que padecen fibromialgia en cualquier rincón del mundo.

gluten y FM

No hay dieta mágica para la Fibromialgia

Empecemos por lo básico y fundamental: aunque somos lo que comemos, todavía no se ha inventado una dieta mágica que borre los síntomas de la fibromialgia y te haga volver a sentir como antes del diagnóstico. El objetivo de esta dieta del gluten no es “curar” una enfermedad crónica e incurable como es la FM, sino aliviar sus síntomas, disminuir el dolor de nuestros puntos gatillo, mejorar nuestras fuerzas físicas y volver a armar nuestras tocadas defensas emocionales. ¿Es suficiente? Para mí, sí.





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Los síntomas de la intolerancia al gluten

Cuando éramos pequeñas parece que nadie sufría de esta extraña intolerancia que ahora parece que padecen niños y adultos, ¿verdad? Por supuesto que existía la intolerancia al gluten, el problema es que no se conocía como ahora y sus síntomas se confundían con otras afecciones y enfermedades. Recuerdo, por ejemplo, que mi amiga Lucía – celiaca al 100% – me contaba que ella de niña pasó por un auténtico calvario de pruebas médicas para averiguar por qué la niña no comía o, cuando comía, tenía esos terribles retortijones de barriga, vomitaba, tenía calambres… Después de mucho tiempo, los médicos por fin se enteraron de lo que le pasaba a Lucía y a mil niños como ella: eran alérgicos o intolerantes a la proteína que contiene la cebada, el trigo, el centeno

Lo curioso del caso es que la intolerancia al gluten provoca ciertos síntomas que son comunes a la fibromialgia: sensación de malestar general, falta de apetito en algunos casos, irritabilidad, falta de energía, ganas de salir o de hacer cualquier cosa…

Sumando dos más dos: si una dieta sin gluten puede evitar los síntomas de la celiaquía ¿no podría aliviar ciertos síntomas de nuestra fibromialgia?

La dieta sin gluten

Como diría mi abuela “los tiempos han cambiado que es una barbaridad” y hoy en día encontramos en cualquier supermercado cientos de productos elaborados sin gluten, desde espaguetis a salsas, pan de molde, galletas, snacks, etc. De todas formas, estos productos son bastante más caros que los convencionales y hay que fijarse muy bien en la etiqueta ya que algunos no contienen proteína de trigo, pero sí de cebada, de centeno o de espelta. ¿Lo mejor? Basar nuestra dieta diaria en esos alimentos llamados “seguros”: frutas y verduras frescas, carne y pescado sin procesar, patatas, arroz… Es decir: volver a esa dieta saludable y natural que nos mantiene fuertes y, quién sabe, quizá minimice los síntomas de esa enfermedad tan pesadita llamada fibromialgia. 

María Valdés

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