Enfermedades crónicas y verano: ¿tomas precauciones?

 

Las personas que sufren enfermedades crónicas cardiovasculares o respiratorias saben muy bien que en el verano tienen que extremar las precauciones para evitar que las altas temperaturas o la deshidratación provoquen un empeoramiento de sus síntomas. Pero las personas diagnosticadas con otro tipo de enfermedades crónicas como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, la artritis o la espondilitis anquilosante a veces no son conscientes de que el calor estival también puede afectar a su estado de salud. Así, hoy nuestro texto va dedicado a recordarnos a todos esas precauciones básicas que todos deberíamos tener muy presentes durante los meses más calurosos del año.

Enfermedades crónicas y verano

 

La hidratación

Durante el verano todos los medios de comunicación no cesan de repetir que la deshidratación es un grave problema especialmente para las personas más sensibles como niños y ancianos y, también, para las personas que sufren alguna de las patologías denominadas crónicas. Beber mucha agua es el consejo de todos los veranos, pero… ¿qué pasa si no te gusta el agua?

No es algo tan raro, todos conocemos muchísima gente a la que le cuesta un verdadero triunfo beber un simple vaso de agua, personas a las que el consejo de que tienen que tomar al menos dos litros de agua al día les parece completamente descabellado. ¿Qué puedes hacer para hidratarte sin tener que beber agua? Toma nota:

  • Las frutas típicas de esta estación contienen un porcentaje altísimo de agua, líquido que te permitirápara mantener tu cuerpo bien hidratado. Sandía, melón, cerezas, fresas, melocotones, paraguayos,… Si no te gusta el agua: toma fruta entera, en batido, en macedonia, con helado, en zumo… Hay mil formas diferentes de conseguir esa hidratación fundamental para disfrutar del verano sin sufrir las consecuencias de las altas temperaturas.
  • Las infusiones. ¿Quién ha dicho que las infusiones sólo se puedan tomar calientes y en invierno? Una taza de té o de manzanilla con hielo son bebidas refrescantes, saludables y, lo más importante, te aportarán esa hidratación que necesita nuestro cuerpo especialmente durante el verano.
  • Los gazpachos y las sopas frías. En España tenemos la suerte de tener una de las gastronomías más deliciosas del mundo, una forma de cocinar que, por nuestro clima mediterráneo, también ha pensado en esos meses de calor donde podemos beber litros y litros de refrescante y rico gazpacho, ajo blanco, salmorejo…

 

El descanso

Como sabes, uno de los síntomas comunes a muchas de las patologías crónicas de las que hablamos en el blog de las personas que viven con dolor es la inflamación de tejidos y articulaciones. En verano este problema se agrava ya que el calor provoca que las venas de nuestros brazos y piernas se dilaten, impidan que la sangre circule correctamente y, así, aumenta la hinchazón, la sensación de pesadez, el agotamiento, los calambres… ¿Qué podemos hacer para aliviar la hinchazón de pies, piernas, manos y tobillos en verano? Tenemos varias alternativas:

  • Salir a pasear en las horas menos calurosas del día: tempranito por la mañana o, como decían nuestras abuelas “con la fresca”, esa estupenda hora antes de anochecer en la que desaparece el sol y podemos disfrutar del fresquito haciendo un poco de ejercicio físico.
  • Elevar las piernas en alto sobre todo después de comer. No hace falta que nos quedemos en casa para aplicar este tratamiento, también podemos acostumbrarnos a llevar a la playa, al campo o a la piscina un flotador o un cojín que nos permita aliviar la pesadez y la hinchazón que, no lo olvidemos, provocan que aumente la sensación de dolor.
  • Utilizar calzado adecuado. Si sufrimos una enfermedad crónica, es especialmente importante que elijamos muy bien el calzado durante todo el año. En verano, concretamente, es recomendable olvidarnos de los zapatos de tacón alto (especialmente durante el día) o de los deportivos o los zapatos gruesos y pesados.
  • Tampoco es recomendable utilizar sandalias con la suela excesivamente fina o que nos exijan un esfuerzo extra para caminar (como las famosas sandalias de dedo o flipflop).
  • Hacer una sesión diaria en el ANDUMEDIC® 3 HOME, un producto médico certificado basado en la tecnología de la Andulación® que mejora sensiblemente la circulación sanguínea, nos ayuda a relajarnos y a dormir mejor durante las largas y calurosas noches del verano.

 

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