Ejercicios en el agua para aliviar el dolor del nervio ciático

Es molesto e invalidante. La verdad es que tira de ti hacia abajo, te hace ir doblado, no puedes cargar con peso, ni siquiera con un par de bolsas de la compra. A veces te deja postrado en la cama durante días. Es un fastidio el dolor del nervio ciático. Pero, salvo en los casos más extremos en los que se opera, tiene fácil solución con ejercicios para estirar y fortalecer.

Ejercicios nervio ciático en el agua

Hoy, en el blog de las personas que viven con dolor, quiero enseñarte algunos ejercicios en el agua para aliviar el dolor del nervio ciático. Un buen chapuzón ¡y a por ellos!

Hace algunas semanas, te conté cómo podías hacer una serie de ejercicios para aliviar el dolor del nervio ciático sin moverte de casa, sobre una colchoneta y dedicándole unos minutos al día.

Espero que te fueran bien si los hiciste. Ahora he pensado que podemos cambiar de medio e irnos a la piscina, puede ser divertido, ¿no te parece?

En verano los puedes hacer en una piscina al aire libre y, en invierno, ¡qué no pueda contigo el frío o el mal tiempo! Tienes a tu disposición las piscinas cubiertas climatizadas con el agua calentita.

Recomendaciones preliminares

Antes de empezar lo que sí quiero que tengas en cuenta es que estos ejercicios no pueden ser dolorosos. La sensación de dolor está ahí para que te des cuenta de que algo no va bien y, si se produce cuando realizamos estiramientos para tratar una lesión, es señal de que estamos forzando demasiado.

Si el dolor que sientes sin forzar es muy intenso, es preferible que te des 24 o 48 horas de reposo, calmes la inflamación aplicando calor y tengas un poco de paciencia.

En el agua: Ejercicios nervio ciático

El pinzamiento del nervio ciático, que a menudo se conoce, coloquialmente, como ataque de ciática, se concentra en la parte baja de la espalda y puede irradiar por el glúteo, hacia una de las piernas e incluso llegar hasta el pie.

La actividad que vas a llevar a cabo en la piscina es terapéutica, es decir, no estoy hablando de hacer natación ni ningún otro deporte acuático ya que, en este caso, lo que se pretende es tratar una lesión.

  • Un paso y rodilla arriba.

Dentro de la piscina, das un paso, elevas la rodilla hasta el pecho despacio, la sujetas con el brazo e inclinas levemente la barbilla hacia delante. De esta manera, estiras la espalda desde la zona lumbar, sin forzarla. Otro paso adelante y subes la otra rodilla, repitiendo el ejercicio.

Este ejercicio es muy sencillo y podrías hacerlo fuera del agua sin problema. La ventaja que tiene el medio acuático es que tu cuerpo pesa menos y el agua ayuda a tonificar tus músculos.

  • Piernas a la misma altura y manos a las rodillas.

De nuevo, dentro del agua en la zona que como mucho hasta el pecho, alineas las piernas, un poco abiertas y con las rodillas dobladas, y flexionas despacio la espalda hasta colocar las manos sobre las rodillas. Te yergues das otro paso, alineas las piernas y repites el ejercicio.

  • Camina cruzando las piernas.

Con los brazos estirados en cruz, camina por la piscina cruzando las piernas. Cruza por delante, descruza avanzando; cruza por detrás, descruza de nuevo. La barbilla un poco hacia delante y la zona lumbar estirada.

  • Camina hacia atrás y dibuja un círculo con los brazos.

Vas caminando hacia atrás, despacio, mientras dibujas con los brazos un círculo. Estiras los brazos desde atrás y los llevas hacia adelante como si escribieras una “o” gigante. Los brazos van por dentro del agua y se retiran hacia atrás haciendo el movimiento contrario. La parte baja de la espalda está un poco flexionada para evitar tirar de ella.

Para relajar la columna y, en concreto, la zona lumbar, puedes utilizar un flotador de los que se atan a la espalda. Te permitirá flotar mientras estiras la espalda, boca arriba. Si no te molesta, puedes recoger una pierna y tocar el pie con el brazo, por debajo del agua, de forma alterna.

Espero que estos ejercicios sean útiles para aliviar el dolor del nervio ciático y que la experiencia en la piscina te guste. La terapia en el agua es muy recomendable y, aunque a veces te dé pereza –a todos nos pasa de vez en cuando-, piensa en lo bien que te vas a sentir después.

 

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