Dolor crónico, ¿cómo convivo con él?

¿Con quién vives tú? Seguramente con tus padres, o con tu pareja, o quizás con amigos o incluso con una mascota. También puede que lo hagas solo. ¿Sabes con quién vivo yo? Con el dolor crónico, un compañero de vida que no te recomiendo, pero aún así consigo sobrevivir.

dolor crónico

El dolor crónico

El dolor es un mecanismo de nuestro cuerpo para hacernos ver que hay algo que no marcha bien. Suele ser ocasionado por una lesión o una enfermedad, además tiene la característica de que su intensidad suele depender de la gravedad del problema.

Hay dolores que se alivian con analgésicos o antiinflamatorios y que generalmente son temporales, mientras que otros persisten y requieren de un tratamiento médico más complejo y a largo plazo y sobre todo solventar su origen.

También hay personas que, muchas, que tienes dolores de forma periódica, a causa de las migrañas o los calambres menstruales, por ejemplo.

En ocasiones este sistema de alarma de nuestro cuerpo no funciona de la manera correcta y emite señales en forma de dolor sin que haya una causa que lo justifique, o por lo menos no su intensidad.

Hablar de dolor crónico no es tan sencillo ya que aunque es cierto que se suele calificar como tal al que se prolonga por más de seis meses y no se cura con un tratamiento. Hay que puntualizar que por ejemplo un cáncer podría ocasionarnos dolor durante más de dicho tiempo y no hablaríamos de dolor crónico, ya que estaría relacionado con la enfermedad y seguramente en las siguientes semanas o meses puede corregirse.

Sí que hay dolores que pueden relacionarse con enfermedades como aquellos que son fruto de una neuropatía dolosa, que es un trastorno ocasionado por una lesión en los nervios, una intervención quirúrgica que haya dañado un nervio o el que se produce después de una fractura.

Esto es un poco lo que te puedo contar sobre el dolor crónico.

El dolor crónico y yo

Lo cierto es que no me siento sola en ningún sentido. Por ejemplo, según la Sociedad Española del Dolor en nuestro país hay unos 4,5 millones de afectados por el dolor crónico. Pero además puedo afirmar que mi familia y amigos nunca han dejado que afronte lo que me sucede sin su compañía.

Cuando tengo los días más bajos mi médico siempre me dice que nadie muere de dolor, es entonces cuando pienso que es así, pero que también es cierto que muchos mueren con dolor y otros vivimos permanentemente con él.

Estuve mucho tiempo peregrinando de médico en médico y por supuesto también probé terapias alternativas. Pero un día me dí cuenta de que era inútil y sin abandonar a los médicos, busqué otro tipo de ayudas para afrontar que mi vida sería siempre así, al menos es lo que hoy por hoy temo.

Afortunadamente hay días mejores que otros, y en esos es cuando aprovecho para hacer todo aquello que el dolor más intenso me impide. No solo trabajo y otras tareas, sino también para quedar con mis amigos o salir a dar una vuelta o hacer deporte.

Sigo al pie de la letra las recomendaciones de mi médico, al final he descubierto que es lo que mejor me funciona.Procuro descansar bien y alimentarme de manera sana y equilibrada, lo que me da fuerzas para afrontar el día a día.

También he probado diferentes técnicas para conseguir relajarme y estar tranquila, lo cual es una ayuda para mi dolor crónico, porque he comprobado que cuanto más tranquila esté menos dolor siento y viceversa.

Pero sobre todo he aprendido a trabajar mi ánimo, a no dejarme vencer por los problemas en general, ni por el dolor crónico en particular, a centrarme en lo bueno que hay en mi vida y a tomarme las cosas con sentido del humor.

De esta forma consigo sobrevivir cada día al dolor.

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