Dietas milagro y Ministerio de Sanidad: ¿qué dicen de ellas?

De vez en cuando me gusta meterme en esa piscina llamada Internet para olvidarme del dolor crónico y relajarme leyendo artículos sobre belleza, cosmética, salud, bienestar… ya sabes, textos ligeros que entretengan un rato y que, con un poco de suerte, te enseñen algo nuevo.

Pues bien, la semana pasada me encontré con un artículo que me picó realmente la curiosidad, se titulaba algo así como “dieta milagrosa de los 4 días”. Como te imaginarás, inmediatamente piqué en el cebo y en el enlace y me puse a leer sobre esa dieta milagrosa que me iba a ayudar en mi lucha diaria con la fibromialgia. El artículo era bastante serio porque mencionaba un montón de sesudos Estudios nacionales y extranjeros de Universidades y Centros de Investigación que hasta yo conocía, así que, bueno, poner en práctica algunos de sus consejos tampoco iba a agravar mi malestar, no iba a activar mis puntos gatillo, etcétera. Te voy a contar resumidamente algunos de los puntos más interesantes de ese artículo que empezaba con la sensata frase de “Los alimentos no son el elixir mágico que te va a quitar el dolor crónico de un plumazo…”.

Dietas para el dolor

Dietas milagro: ¿qué dice el Ministerio de Sanidad?

Según leemos en su página web, el Ministerio de Sanidad dice de las dietas milagro que se basan en una sola clase de alimentos durante pocos días, o bien en restringir clases enteras de alimentos (por ejemplo los hidratos de carbono o las grasas).

Sus inconvenientes son el aporte de nutrientes, que está mal equilibrado y es insuficiente, y esto a la larga puede llevar efectos muy similares a las dietas totalmente restrictivos.

 

La dieta de la linaza

La dieta de la linaza… ¿Suena rítmico, verdad? Realmente la dieta incluye mucho más que la simple linaza ya que queremos combatir el dolor crónico, no dejar de sentirlo por estar desmayadas de hambre por las esquinas… En fin, a lo que voy: la linaza es la semilla del lino y no solo se utiliza como complemento dietético, sino en la creación de productos cosméticos, en la fabricación de ropa, etc. Al parecer, la semilla de lino tiene una alta concentración de Omega 3, unos ácidos grasos que tienen propiedades anti inflamatorias. La linaza se puede consumir acompañada de otros alimentos: en batidos, yogures, cremas, leche, etc.

Una curiosidad: con la harina de la linaza se fabrica el famoso gofio canario, un desayuno muy rico y un complemento antiquísimo de las ricas sopas y potajes de la gastronomía isleña. Y es que nunca te acostarás, sin saber una cosa más. 


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La dieta vegetariana

Cada día más y más personas con o sin fibromialgia apuestan por la alimentación vegetariana y vegana. La verdad es que leyendo la composición de algunos embutidos envasados sí que dan ganas de prescindir de la carne… Según los expertos, una dieta equilibrada a base de fruta, verdura y legumbres aportará a nuestro organismo todas las proteínas, vitaminas, hidratos de carbono, grasas, etc., que necesitamos para mantenernos sanos, pero además, mitigaremos gran parte de los síntomas de la fibromialgia, especialmente la sensación de fatiga, el dolor y el malestar.

La dieta del aceite de oliva y la cúrcuma

En la llamada dieta del aceite de oliva y de la cúrcuma sucede lo mismo que con la dieta de la linaza: el truco no consiste en pasar el día a base de cucharadas de aceite coloreado de amarillo por la cúrcuma, sino en preparar la comida priorizando el uso de estos dos productos. ¿Por qué? Porque el aceite de oliva mejora el sistema circulatorio y reduce el dolor muscular y la especia llamada cúrcuma es un potente antioxidante y anti inflamatorio natural.

Los españoles estamos muy habituados a utilizar el aceite de oliva cuando preparamos la comida; lo de la cúrcuma nos cuesta un poquito más, pero mira, un consejo: a la hora de darle un poco de color a los platos sustituye el famoso colorante alimentario anaranjado por una cucharadita de cúrcuma.

¿Tú también has probado una dieta milagro para combatir el dolor crónico? ¿Funcionó? Escribe un comentario, me encantaría leer tus impresiones.

María Valdés

 

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