¿Cómo sé si se ha vuelto mi cervicalgia crónica?

La cervicalgia es una de las patologías con más posibilidades de recaída a lo largo del año. Le pasa un poco como a los constipados, que van y vienen a lo largo de todo el invierno, a veces te coges tres en dos meses, otras veces tienes síntomas pero terminas librándote.

Síntomas de la cervicalgia crónica

Con el dolor de cuello pasa un poco lo mismo. Lo más probable es que la molestia en las cervicales aparezca y desaparezca a lo largo de las semanas y los meses, vuelva cuando tienes momentos de estrés o una carga de trabajo muy grande y no la sientas durante períodos prolongados.

En ocasiones, esa molestia itinerante en las cervicales te pilla a traición y regresa cuando estás más relajado, durante las vacaciones; aprovecha que tu cuerpo y tu mente están a otra cosa para colarse de nuevo.

Según los estudios, la cervicalgia tiene una prevalencia a lo largo de la vida de un 70%. Parece un índice muy alto pero se explica con facilidad si consideramos que las recaídas son frecuentes. En cualquier caso, la buena noticia es que la recuperación tras la recaída suele ser la norma y no suele extenderse más allá de las seis semanas. Los casos crónicos no pasan del 10-15% del total.

La dificultad en el diagnóstico

La cervicalgia puede producirse por varias causas y puede ser un síntoma de otra dolencia, de ahí que a veces sea complicado diagnosticar con fiabilidad su aparición.

Las causas más comunes, y las que probablemente te resultan más familiares, son las mecánicas. En este grupo te puedes encontrar los movimientos repetitivos que no le gustan nada a nuestras cervicales, las posturas rígidas mantenidas tanto con la cabeza como con los brazos, la falta de pausas relajantes en el trabajo o la movilización de pesadas cargas.

En ocasiones, el dolor de cervicales está asociado a alguna otra enfermedad que puede ser de tipo inflamatorio, tumoral, infeccioso o traumático.

Los casos más complejos para el diagnóstico son los relacionados con trastornos psicosomáticos como la ansiedad, la depresión o los traumatismos emocionales. Frente a estas situaciones, es bastante común transferir al paciente al especialista psicológico sin intervenir en el tratamiento físico del dolor de cuello.

Entonces, ¿padezco de cervicalgia de nuevo?

Como te comentaba, la mayoría de los casos de cervicalgia no se vuelven crónicos pero es conveniente cortar de raíz el mal en cuanto veas que aparecen los primeros síntomas.

En las dos primeras fases de esta patología, la aguda y la subaguda, los síntomas tienen una duración inferior a 6 semanas. A partir de la séptima semana, ya podríamos estar frente a una cervicalgia crónica.

Factores de riesgo

Hay ciertos factores de riesgo que tienes que tener en cuenta. Aparte de los mecánicos que te explicaba más arriba, como los movimientos repetitivos o las posturas rígidas continuadas, la edad y el sexo son determinantes. Las mujeres sufren más de cervicalgia que los hombres y, por edad, los más afectados se encuentran en el grupo de edad comprendido entre los 55 y los 64 años.

Los factores psicológicos, como la ansiedad creada por la sensación de dolor o la exageración de los síntomas, también tienen un peso importante en la cronificación de la cervicalgia por lo que está en tu mano intentar mantenerlos bajo control. El ámbito psicosocial parece que también influye; tanto la insatisfacción en el trabajo como los bajos niveles de ingresos te pueden hacer propenso a la cervicalgia.

 

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