Cervicalgia: síntomas del dolor cervical y cómo tratarlo

El dolor de cuello o de cervicales, llamado cervicalgia, es tan común que creo que no conozco a nadie que no se haya quejado, con más o menos frecuencia, de él. Yo misma me levanto muchas mañanas llevándome la mano a la nuca o, de repente, durante la jornada, siento un tirón y pienso “ups, ya tengo el cuello mal”.

Cervicalgia, síntomas y tratamiento

Si a ti también te pasa de vez en cuando, creo que te puede interesar el contenido de este artículo. Voy a tratar de explicar qué es la cervicalgiacuáles algunas de sus causas y síntomas y, sobre todo, cómo tratarla para que desaparezca lo antes posible (o para que no vuelva).

Hay dos tipos básicos de cervialgia, la aguda –que es con la que más se topa uno en el día a día- y la crónica.

En general, el dolor de cervicales se produce por causas que suelen denominarse mecánicas, es decir, por movimientos bruscos o repetitivos y por sobrecargas.

El conocido tirón en el cuello es una de las más comunes y suele deberse a una mala postura que crea rigidez, sientes un latigazo y, de repente, casi no puedes mover el cuello hacia ningún lado porque el dolor atenaza tus músculos.

Como te decía, la cervicalgia se puede deber a muchas causas, la mayoría relacionadas con malas posturas al dormir, al estudiar o al trabajar. También aparece en muchas ocasiones por tener el cuello doblado al hablar mucho tiempo por teléfono. Puede incluso estar relacionado con el uso abusivo de zapatos de tacón alto ya que la columna no está recta y la cabeza tiende a irse hacia delante, sobrecargando el cuello.

Cervicalgia: síntomas del dolor cervical

Como en la mayor parte de las patologías musculares y articulares, el síntoma por antonomasia es el dolor. Sientes dolor en la zona de la nuca, en la parte alta de la espalda a continuación del cuello e, incluso, este dolor irradia hacia la mandíbula o los hombros.

El dolor también puede aparecer en forma de lo que se suele llamar tortícolis, un dolor agudo que se produce a consecuencia de un espasmo muscular.

Otros síntomas bastante comunes de la cervicalgia son:

  • La sensación de hormigueo.
  • La pérdida de movilidad en el cuello.
  • Dolor de cabeza, mareos, alteraciones del equilibrio o sensación de debilidad.
  • A veces aparece una cierta dificultad para tragar.

Cervicalgia, ¿cómo tratarla?

La cervicalgia es muy molesta, incluso en ocasiones te puede impedir llevar a cabo ciertas tareas cotidianas sencillas. En cualquier caso, no suele ser grave y es sencillo tratarla y prevenirla.

En la fase aguda de la dolencia, lo importante es no forzar el cuello. Se recomienda guardar reposo al menos hasta que la zona afectada haya conseguido relajarme mínimamente.

Para controlar el dolor, podemos aplicar calor, sea en casa con una manta eléctrica, un saco de semillas u otro medio similar, o en la consulta de un fisioterapeuta a través de infrarrojos o microondas.

La tecnología de la Andulación está indicada para conseguir aliviar la cervicalgia ya que aúna calor infrarrojo con vibraciones controladas.

Los TENS (electroestimulación), el ultrasonido y el masaje descontracturante también pueden ser soluciones al problema del dolor de cuello.

Ejercicios para aliviar el dolor de cervicales

Existen varios ejercicios adecuados para estirar el cuello. Siempre tienes que tener en cuenta que el cuello es una de las partes más delicadas de tu cuerpo y, aunque la tendencia es a tratarlo con cierta brusquedad, hay que intentar suavizar los movimientos y realizar los ejercicios lentamente.

Antes de empezar los ejercicios, puedes aplicar calor en el cuello, para precalentar los músculos y articulaciones. Tras terminar las series, te vendrá bien un poco de hielo o una bolsa de gel frío para reducir la inflamación.

Los ejercicios deben de servirte, por una parte, para estirar el cuello y para fortalecerlo. Por otra parte, es conveniente acompañarlos de ejercicios de acondicionamiento aeróbico.

Tanto el pilates como el yoga son recomendables para fortalecer los músculos y las articulaciones del cuello y de la espalda. Es una buena forma de prevenir las cervicalgias y demás molestias en el cuello y en la espalda.

 

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