Cervicalgia: secuelas con las que convivir

Cuando tenemos una enfermedad en ocasiones lo peor no es la dolencia en sí, sino las consecuencias que esta tiene a largo plazo en nuestra salud. Es decir, cuando algo así nos sucede llevamos a cabo un tratamiento con el que pretendemos curar lo que nos sucede, pero no conseguimos terminar con todos sus síntomas. En este artículo vamos a ver qué hacer ante las secuelas de la cervicalgia que pueden quedarnos.

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La recaída: una de las secuelas de la cervicalgia

La cervicalgia es el dolor de cuello que se siente entre la zona superior de la nuca y la primera vértebra dorsal. Es muy frecuente y una gran parte de la población sufre este problema en algún momento de su vida. Además, provoca muchas bajas laborales lo que tiene un alto coste.

Una dificultad que presenta esta dolencia es su alta tasa de recaída que se presente entre el 50 y el 85% de los pacientes, que la padecen en los 5 años siguientes al primer caso. Sobre todo sucede cuando el tratamiento no ha sido el adecuado o no se ha completado.

Para evitar que esto suceda es necesario que cuando tengamos una cervicalgia nos aseguremos de que esta se cura de la manera correcta. Como es lógico para conseguirlo es preciso que acudamos al médico para que pueda determinar cuál es el origen del problema, ya que está asociado a múltiples enfermedades o también a un accidente.

Una vez que se conozca la fuente del dolor lo conveniente es tratar no solo la cervicalgia, sino también aquello que la causa, de no hacerlo así las posibilidades de recaer se incrementarán en gran manera.

Asimismo, sería conveniente realizar rehabilitación para fortalecer la zona, mediante ejercicios específicos o fisioterapia.





dolor de espalda




Secuelas de la cervicalgia: cuando el problema se vuelve crónico

En el apartado anterior veíamos que las recaídas son muy frecuentes en aquellas personas que han sufrido en algún momento una cervicalgia, pero no solo puede repetirse el problema sino que además podría llegar a convertirse en crónico, otra de las secuelas importantes que nos puede dejar la enfermedad.

Cuando el dolor se perpetúa en el tiempo, por más de tres meses, se da en todo momento y ya no tiene relación con el problema de salud que lo causó en principio, podemos empezar a hablar de cervicalgia crónica, entonces el dolor se convierte en el problema principal.

Se calcula que aproximadamente un 10% de la población padece esta dolencia de forma crónica, más mujeres que hombres debido a que es más común entre ellas el mantener posturas poco adecuadas por el trabajo que desempeñan.

Es importante que si observamos que a pesar del tratamiento este dolor se convierte en crónico busquemos ayuda médica, para que pueda ayudarnos a darle solución cuanto antes.

Secuelas de la cervicalgia: mareos

Es habitual que junto con la cervicalgia aparezcan los mareos e incluso los vértigos. El motivos es que las molestias en la zona de la nuca lleva a que los músculos estén tensos involuntariamente lo que conduce a una alteración en el riego sanguíneo en parte del cerebelo y el oído, imprescindibles para mantener el equilibrio.

Como vemos la cervicalgia es un problema en sí mismo, pero que puede traer otras secuelas igualmente molestas.

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