Causas, síntomas y tratamientos de la hernia crural

La hernia crural o femoral es una afección dolorosa y que afecta sobre todo a las mujeres. En la hernia crural, el tejido muscular se debilita o se rompe y puede deja salir parte del contenido de la cavidad abdominal, normalmente una parte más o menos importante del intestino delgado. La buena noticia es que la hernia crural tiene cura; la mala es que esa cura consiste en pasar por el quirófano.

 hernia crural

Causas de la hernia crural

Como en otro tipo de hernias, la hernia crural puede aparecer por varias causas diferentes, las más importantes serían:

  • Factores genéticos
  • Sobrepeso y obesidad
  • Estreñimiento prolongado o crónico
  • Malas posturas a la hora de levantar o llevar cargas
  • Tos crónica





dolor de espalda





Síntomas de la hernia crural

A diferencia de otras hernias, la mayoría de los síntomas de la hernia crural no se materializan hasta que el daño está hecho, quizás sientas algo de dolor en la zona de la ingle, alguna molestia en el bajo vientre a la hora de agacharte o coger pesos… pero poco más. Otro tipo de síntomas que pueden alertarte de que estás sufriendo una hernia crural o femoral son comunes a otro tipo de afecciones más leves: intenso dolor abdominal, vómitos, nauseas… En este caso, sea o no sea una hernia crural, lo más aconsejable es ir al médico sin perder un minuto.

Los síntomas externos de este tipo de hernias son más claros: si palpas el abdomen en la parte alta de tu muslo, justo al lado de la ingle y notas una pequeña protuberancia, no lo dudes,  acude inmediatamente al centro de salud.

Ante los síntomas de una hernia crural, el especialista realizará una o varias pruebas: exploración externa, tomografía, ecografía, etc., y, a partir de ahí, ya podrá planificar la siguiente fase: el tratamiento.

Tratamientos de la hernia crural

El tratamiento más habitual para curar una hernia crural es una intervención quirúrgica, una intervención en la que el cirujano coloca en el interior del abdomen el contenido de la hernia y cose o sutura el tejido debilitado. Algunos médicos prefieren la cirugía llamada abierta o convencional y otros se decantan por practicar la cirugía laparoscópica.

En la cirugía convencional el médico puede optar por dormir al paciente utilizando anestesia general o realizar la intervención usando relajantes musculares y anestesia local. Esta decisión dependerá de varios factores como la gravedad de la lesión, el tiempo que haya trascurrido desde la aparición de los primeros síntomas de la hernia crural, la edad de la paciente, su estado físico, etc.

La cirugía laparoscópica es, quizá, menos agresiva que la anterior ya que en lugar de realizar una incisión más o menos grande en la zona inguinal, el cirujano practica unos leves cortes en la ingle y en la parte baja del abdomen. Este tipo de operación es bastante habitual para reparar los daños producidos por la hernia crural ya que acorta sensiblemente el post operatorio.

Una vez tratada la hernia crural, el paciente deberá guardar un periodo de descanso que, también, deberá valorar el especialista. Durante ese periodo de recuperación tendremos que evitar gestos bruscos, nos olvidaremos de cargar pesos, el ejercicio físico que hagamos deberá estar bien controlado, tomaremos la medicación que nos prescriba el especialista y, muy importante, intentaremos descansar lo mejor posible y utilizar métodos alternativos científicamente probados que alivien el dolor y el malestar general

Un último dato: la hernia crural no se cura con el tiempo, llevando una faja apretada, descansando un par de días o evitando coger pesos. La debilidad del tejido abdominal puede convertirse en una rotura, una herida abierta interna que, si no se sutura, puede tener consecuencias nefastas para nuestra salud.

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