Cannabis: Emociones y dolor

El Cannabis Sativa o cáñamo es una de las plantas medicinales más antiguas del mundo. La medicina china, por ejemplo, ya hablaba del cannnabis en sus tratados farmacológicos  2.700 años antes de Cristo afirmando que el extracto de esta planta era un excelente remedio para combatir los dolores reumáticos. Cientos de años más tarde, en los siglos XVIII y XIX los médicos europeos utilizaban habitualmente este fármaco natural por sus excelentes propiedades analgésicas, pero poco a poco, fue creciendo su fama como opiáceo y destructor de la salud y el cannabis desapareció de las estanterías de nuestras farmacias y de los tratamientos médicos aceptados y aceptables por la sociedad. Pero en el siglo XXI el cannabis resurge con más fuerza que nunca  y médicos e investigadores de todo el mundo apuestan por su uso terapéutico para combatir el dolor crónico de un sinfín de enfermedades y afecciones. 

Cannabis. Emociones y dolor.

El cannabis, la tristeza, la ira y la felicidad.

Uno de los estudios más recientes sobre la relación entre la planta medicinal del cáñamo  y su influencia en las emociones y el comportamiento del ser humano procede de la Universidad Estatal de Colorado, en el Estado Norteamericano de Illinois. Según publica la Agencia Efe, un grupo de investigadores de este centro universitario dedicó varios años a experimentar cómo el cannabis afectaba a tres respuestas emocionales humanas muy involucradas con el dolor crónico: la tristeza, la ira y la felicidad.

El grupo de Colorado sometió a los voluntarios del estudio a varios encefalogramas para medir la actividad de sus cerebros ante la exposición de cuatro imágenes de rostros que mostraban cuatro tipos de expresiones faciales diferentes: enfado, miedo, alegría y neutralidad.  

Algunos de los sujetos del experimento eran consumidores habituales de cannabis, otros lo eran de forma esporádica y un pequeño grupo no lo había consumido antes de participar en el estudio. Según los resultados del estudio publicado en la revista científica “PLoS One”, los sujetos que consumían habitual o esporádicamente sustancias a base de cannabis mostraban una mayor actividad cerebral ante las imágenes de rostros asustados o enfurecidos mientras que la actividad cerebral de los no consumidores de esta sustancia apenas variaba al ver los rostros que reflejaban emociones negativas. Por el contrario, ante los rostros humanos que mostraban alegría o neutralidad, los sujetos del experimento no consumidores de cannabis reaccionaban de una forma mucho más evidente que los que sí consumían esta sustancia.

¿Qué concluye este experimento? Al parecer, aunque la actividad cerebral de los consumidores de cannabis se alteraba significativamente ante ciertas expresiones emocionales fuertes, los sujetos no empatizaban realmente con las personas que mostraban estos rostros, su respuesta era puramente eléctrica, no emocional, por lo que, según los investigadores, se podía concluir que el cannabis afectaba a la capacidad de los seres humanos de percibir y sentir emociones o sensaciones como el dolor, la angustia, el miedo al futuro… 

La otra cara de la cruz: el Sativex de Bayer.

Al contrario que los investigadores del estudio de la Universidad de Colorado, otros profesionales del sector de la salud sí apuestan por el uso farmacológico de un remedio natural con una larga historia de éxitos detrás, el cannabis. Por ejemplo, la conocida firma alemana Bayer empezó a comercializar en el 2003 un medicamento llamado Sativex indicado para personas que padecen el dolor crónico de esclerosis múltiple. 

¿Serán los fármacos basados en el cannabis los tratamientos del futuro? Quizá sí, quizá no. El tiempo nos lo dirá. 

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