Ansiedad y depresión: ¿es la psoriasis otro síntoma?

Según un estudio publicado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, los pacientes que sufren de psoriasis tienen el doble de posibilidades de padecer esa enfermedad llamada depresión. Los síntomas visibles de esta afección dérmica – además de su carácter crónico – hacen que hombres, mujeres y niños caigan en un estado que puede desembocar en ansiedad y depresión. Pero ¿puede ser también al revés? ¿La psoriasis puede ser un síntoma de que existe un cuadro previo de depresión? Hoy vamos a hablar de ello aquí, en el “Blog de las personas que viven con dolor”.

ansiedad y depresion

La psoriasis y la ansiedad.

Utilizar camisas de cuello alto y manga larga en los días más calurosos del año, comer en público con guantes, no poder tomar el sol en la playa… La mayor parte de las personas que padecen psoriasis no soportan que los demás vean esas descamaciones rojas, esa especie de escamas que afean su aspecto. Pero además de los aspectos más o menos antiestéticos de esta afección dérmica, las personas que sufren de psoriasis están expuestos a otra serie de riesgos que les provocan ansiedad: la posibilidad de sufrir diversas enfermedades como la temida artritis psoriásica, los efectos secundarios de algunos de los medicamentos con los que tratan su afección o, incluso, la posibilidad de que su descendencia pueda contraer la enfermedad que les está amargando la vida





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Desde este punto de vista es lógico que los expertos afirmen que la psoriasis puede producir cuadros de ansiedad y estados de depresión, pero lo que no está todavía claro es si la propia depresión puede ser una de las causas de que el sistema inmunitario de una persona deje de funcionar correctamente y provoque la aparición de esa enfermedad crónica fuente de dolor físico y emocional llamada psoriasis.  

 

Psoriasis, una enfermedad autoinmunitaria.

La psoriasis es una enfermedad del sistema inmunitario, una afección que, explicado de forma muy sencilla, se produce cuando los linfocitos T de nuestra sangre se activan sin necesidad produciendo que las células de la piel se regeneren continuamente. Para que nos hagamos una idea: en una persona sana, las células de la piel se regeneran más o menos una vez al mes y nos desprendemos de las células muertas de una forma natural y sin darnos cuenta (duchándonos, con el roce de la ropa, etc.); en cambio, en las personas afectadas con psoriasis las células dérmicas se regeneran cada cuatro o cinco días.

Esa regeneración excesiva de las células provoca que las que se mueren se acumulen sobre la piel produciendo no solo esas antiestéticas manchas rojizas con apariencia de escamas sino una serie de síntomas tan molestos como la inflamación, el picor y el escozor.

 

¿Por qué se produce la psoriasis?

Según la Asociación Acción Psoriasis, cerca del 2,3% de los españoles sufren esta enfermedad dermatológica una afección que, además, ha crecido casi un 1% en los últimos quince años. Pero ¿por qué se produce la psoriasis? La mayor parte de los dermatólogos dan diversas respuestas a esta cuestión vital: infecciones de la piel, una mezcla de factores ambientales y genéticos, cuadros de extrema ansiedad, depresión… Pero como ocurre en muchas otras afecciones dérmicas no se conoce la causa exacta de que una persona sufra esta enfermedad autoinmune, incurable y que, como vemos, afecta a la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.  Quizás esa enfermedad tan típica de nuestra sociedad, el estrés, también sea la responsable de la aparición de la psoriasis, una afección que debemos saber llevar para que no desemboque en ansiedad y depresión, para que no estropee en definitiva, nuestra calidad de vida. 

 

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