Ansiedad, ¿cómo puedo vivir con ella?

En ocasiones se me olvida cuando fue la última vez que me desperté en paz. De he hecho me despierto varias veces a lo largo de la noche y siempre agitada. Vivir así no es fácil, pero a cada uno le toca lo que le toca. A mí me ha tocado vivir con fibromialgia y ansiedad, quizás te preguntes cómo lo hago.

Qué es la ansiedad

Si le preguntas a un experto que es la ansiedad seguramente te respondería algo parecido a esto:

La ansiedad es una respuesta natural que nos permite estar alerta ante el peligro y por tanto nos protege y nos ayuda a afrontar ciertas situaciones.

Pero en ocasiones se presenta sin que haya un motivo para ello. Nos hace sentirnos paralizados e indefensos. Es tan intensa que no nos permite llevar una vida normal.

Si tuviera que definirla yo diría que es esa compañera que va siempre conmigo y que no me deja estar tranquila, que en ocasiones hace que me encuentre en un estado tal que me quita hasta las ganas de vivir.

Pero no me rindo y aun así sigo luchando contra ella. Tengo la esperanza de que algún día se rinda y desaparezca. Será entonces cuando recupere el control de mi vida.

Lo peor de todo son las crisis. En esos momentos no es que no tenga ganas de vivir es que literalmente siento que me muero. Lo peor es que no tienen un origen por lo que no sé tampoco cómo evitarlos.

Además, el pensar que esto puede volver a ocurrir me genera una gran angustia, por lo que se vuelve un círculo vicioso.





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¿Cómo hago para vivir con ansiedad?

A pesar de todo trato de esforzarme para que mi vida tenga la mayor calidad posible. Hay varias cosas que funcionan:

  • Ejercicio. Procuro realizar ejercicio todos los días. Me ayuda a sentirme mejor y me sube la moral. Además, intento hacerlo al aire libre, noto que el contacto con la naturaleza es positivo. También siento que hace que duerma mejor.
  • Descanso. Dormir es complicado para mí, por lo que procuro tener buenos hábitos, no cenar justo antes de acostarme, hacerlo siempre a la misma hora, procurar que el cuarto esté en silencio, oscuro y ventilado, y lo más importante intento por todos los medios no tener pensamientos negativos.
  • Alimentación. Trato de llevar una dieta sana y equilibrada, es algo que me da fuerzas. Por supuesto ni el café ni el alcohol tienen espacio en mi vida.
  • Controlar la mente. Un punto complicado ya que habitualmente es ella la que me controla a mí, pero trato de descartar los malos pensamientos. En ocasiones tengo la tentación de regodearme en mi dolor, pero intento controlarme y pensar en lo bueno que hay en mi vida.
  • Compañía. Me doy cuenta de que a veces mi familia y amigos huyen de mí. No les culpo, es tan complicado convivir con una persona que tiene ansiedad. Pero aun así me esfuerzo por disfrutar de su compañía. Para conseguirlo trato de no agobiarlos contándoles siempre mis preocupaciones y angustias. Intento hablar de otras cosas y disfrutar un poco de no estar sola.
  • Mantenerme activa. No es fácil para alguien que solo quiere dormir el planear actividades, pero a pesar de ello lo intento. Cuanto más tiempo está mi mente entretenida menos me ataca la ansiedad.
  • Medicación. Odio la medicación, pero también sé que la necesito. Así que sigo los consejos de mi médico y utilizo esta ayuda extra sin la que a veces me resultaría difícil salir adelante.

Vivir con ansiedad es muy difícil, pero no queda más remedio que intentarlo. Sueño con el día en el que pueda estar tranquila, en el que consiga racionalizar los problemas, ese día habré vencido a mi ansiedad. Espero que llegue pronto.

María Valdés

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