Andulación para la espondilitis anquilosante

Hace unos días hablábamos en este blog de la aprobación por parte de la Comisión Europea de un nuevo medicamento biológico especialmente indicado para tratar los síntomas de la espondilitis anquilosante, ¿recuerdas? Hoy seguimos hablando de esa enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, la espondilitis anquilosante (EA), desde el punto de vista de los tratamientos terapéuticos que pueden mejorar la calidad de vida de las personas que sufren esta enfermedad crónica, tratamientos tan eficaces como el de la Andulación.

ANDULACIÓN

El dolor de la espondilitis anquilosante

Una de las enfermedades crónicas más incapacitantes y dolorosas que se conocen es la espondilitis anquilosante o espondilitis reumática. Se trata de una enfermedad autoinmune que produce un progresivo endurecimiento de las articulaciones. Dos puntos importantes: a día de hoy no se conoce el origen de la enfermedad y no tiene cura, es una enfermedad crónica.

La espondilitis anquilosante puede afectar a cualquier articulación del organismo, pero especialmente a la delicada zona sacroileaca y, también, a las zonas lumbar y dorsal. Cuando va avanzando puede afectar también a las articulaciones de los codos y las rodillas y, en sus fases más avanzadas, dañar órganos tan importantes como el corazón, los pulmones o los riñones.

Además de la incapacidad de moverse con naturalidad, el paciente afectado por espondilitis anquilosante sufre dolores continuos que van de intensos a muy intensos. Ese dolor, además de ser fuente de cuadros de angustia y depresión, es capaz de inmovilizar al paciente e impedir que realice los ejercicios de estiramiento de las articulaciones que se han demostrado eficaces para combatir el avance de esta terrible enfermedad. Los medicamentos biológicos como el Embrel o el Adalimumab que ya hemos comentado en este blog pueden ser eficaces para combatir algunas de las fases de dolor más agudo de la enfermedad, pero desde luego no son la panacea, no son el tratamiento perfecto que necesitan estos hombres y mujeres que ven cómo su vida se limita desde antes de cumplir los cuarenta años.

 

Andulación para la espondilitis

El segundo tratamiento recomendable para las personas que viven con el dolor continuo y crónico de la espondilitis anquilosante es la fisioterapia. Los masajes de las zonas doloridas – lumbar, dorsal– se han demostrado eficaces para combatir no solo el dolor, sino también la inflamación y la rigidez que provoca esta enfermedad reumatológica. Acudir a sesiones diarias o semanales de fisioterapia es una opción que podemos valorar, pero también debemos saber que existe un tratamiento similar que podemos disfrutar a diario, de día y de noche y en la intimidad de nuestro propio hogar: la Andulación.





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La tecnología de Andulación es bastante sencilla y quizá por eso es tan eficaz: utiliza microvibraciones que se convierten en masajes sobre las zonas doloridas. Al efecto masaje de estas vibraciones se añade un segundo componente importante a la hora de aliviar el dolor: el calor localizado.

La Andulación combate el dolor, pero también relaja la musculatura, mejora la movilidad articular, mejora la calidad del sueño y combate el temido estrés que provoca sufrir una enfermedad dolorosa incurable, una enfermedad como la espondilitis anquilosante.

En los últimos años la tecnología de la Andulación ha demostrado sus efectos beneficiosos en personas que sufren diferentes enfermedades musculoesqueléticas crónicas, deportistas de alto nivel que desean descontracturar su musculatura o, simplemente, personas que desean mejorar su físico para disfrutar de una mejor calidad de vida.

 

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