Aliviar el dolor de cervicales: remedios sin moverte de la silla

El cuello es una de las partes de nuestro cuerpo más propensa a sufrir tirones y malas posturas, afecciones fruto de sostener diariamente los tres, cuatro o cinco kilos que pesa nuestra cabeza, de realizar cientos de pequeños movimientos durante nuestra jornada diaria y de adoptar malas posturas durante la jornada de trabajo. El dolor cervical o dolor de cuello afecta diariamente a millones de personas que pasan muchas horas sentadas o que trabajan delante de un ordenador; se trata de una afección leve, pero que si se repite con frecuencia puede derivar en afecciones y patologías de mayor gravedad. Hoy, en el blog de las personas que viven con dolor vamos a aprender cinco sencillas técnicas para aliviar el dolor de cervicales: remedios sin movernos de la silla.

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1. El ejercicio del “no”

La técnica del “no” es sumamente simple y efectiva. Con la espalda bien recta y apoyada en el respaldo de la silla, cierra los ojos y mueve el cuello lentamente hacia la izquierda y hacia la derecha. Intenta acompañar ese movimiento de negación con el ritmo de tu respiración inspirando y espirando lentamente mientras mueves el cuello hacia ambos lados.

2. Círculos lentos

Este ejercicio puedes realizarlo después del anterior y consiste en dibujar pequeños círculos con el cuello y la cabeza. Con los ojos cerrados y muy despacio, baja tu mentón hacia tu esternón sin forzar el estiramiento; inmediatamente después – y siempre  lentamente- mueve la cabeza hacia tu hombro izquierdo, súbela ligeramente hacia arriba, dibuja un medio arco imaginario hasta llegar a tu hombro derecho y termina el movimiento circular en el punto de partida. En este ejercicio es importante que recuerdes dos premisas básicas: dibuja los círculos muy lentamente y estira el cuello hasta donde puedas pero sin tensarlo en ningún momento.





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3. La técnica del bostezo

Este ejercicio busca movilizar tanto la musculatura de nuestro cuello y cervicales como algunos de los pequeños músculos de la cara. Consiste en dejar caer lentamente y con control la cabeza hacia el esternón, estirar un poco el cuello (sin sentir dolor), volver a levantar suavemente la cabeza y, por último, dejarla caer lentamente hacia atrás abriendo a la vez la boca como si estuviéramos bostezando. Lo más importante de este ejercicio es no realizar movimientos bruscos y controlar en todo momento el peso de la cabeza mientras se reclina hacia atrás para evitar lesiones. 

4. El estiramiento

Uno de los principales ejercicios que se practican en disciplinas como el Yoga, el Pilates, etc., consiste en estirar esos maltratados músculos nuestros que se pasan horas y horas en estado de inactividad. Estirar la zona superior de nuestra espalda mientras estamos sentados no solo relajará la musculatura de esa zona, sino que aliviará ese molesto dolor de cuello con el que acabamos todos al final de la jornada. La técnica del estiramiento es simple y solo te llevará un par de minutos: relaja tu cuello y aproxima lentamente la barbilla hacia el mentón; ahora estira los brazos hacia arriba lo más alto que puedas imaginando que la punta de tus dedos tienen que tocar el techo. Mantén esta posición mientras cuentas lentamente hasta diez, luego deja caer los brazos a ambos lados de tu cuerpo y mueve lentamente la cabeza hacia arriba y hacia abajo. Repite este ejercicio dos o tres veces.

5. El automasaje

Nadie conoce mejor nuestro propio cuerpo que nosotros mismos. Cuando sintamos rigidez o dolor en  alguna zona del cuerpo, es sumamente útil que nos apliquemos un pequeño masaje circular en la zona afectada. Comienza presionando ligeramente el punto dolorido con la superficie de tus dedos y, lentamente, comienza a dar masajes circulares suaves y lentos. Termina el automasaje con un estiramiento completo de espalda y hombros como el que te explicábamos en el ejercicio anterior.

¿Y tú? ¿Cómo alivias el molesto dolor de cuello sin moverte de la silla? 

 

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